Conferencia magistral
Organizar en red: lecciones de los movimientos sociales para las organizaciones
Un recorrido de treinta años por las redes que transformaron la acción colectiva
Esta conferencia abrió paso al cierre del Módulo I. Fundamentos para la Acción Social Transformadora del Diplomado en Gestión de Organizaciones y Proyectos Sociales en Entornos Híbridos, organizado por CLaFSo en colaboración con la UAM Xochimilco.
El sentido de la sesión
Una conferencia, treinta años de redes
Guiomar Rovira ofreció en hora y media lo que ella misma llamó “un pequeño panorama de cómo han ido cambiando las cosas a lo largo de los últimos 30 años”, desde que apareció internet a mediados de los noventa hasta los dilemas actuales de la acción colectiva en las plataformas digitales. No fue una clase teórica desencarnada: la ponente enlazó cada momento con su propia trayectoria como investigadora y periodista de campo. En enero de 1994, recordó, estaba cubriendo el levantamiento zapatista desde Chiapas y mandaba sus notas “por teléfono a cobro revertido” a la redacción en Madrid. “En unos meses yo estaba y todo el mundo estábamos utilizando internet”.
La pregunta que atraviesa el recorrido aparece con fuerza al cierre, formulada en sus propias palabras: “en un mundo donde las plataformas digitales incentivan la insignificancia y la soledad, ¿cómo construimos espacios de confianza, comunidad y acción colectiva significativa?”. Las respuestas, sugirió Rovira, no son cerradas.
El recorrido
Cuatro momentos en treinta años
Para facilitar la lectura, hemos organizado el recorrido de la conferencia en cuatro momentos. No son una periodización cerrada, sino una forma de agrupar las transformaciones que Rovira fue desgranando.
Zapatismo, la primera red transnacional
Rovira presentó al zapatismo como “el caso seminal de organización de un movimiento social, de una insurrección a nivel global a través de un nuevo medio”. Una rebelión “ubicada en un rincón del mundo” se convirtió en causa global. El alzamiento ocurrió, además, el 1 de enero de 1994, el día en que entraba en vigor el TLCAN: fue también “una impugnación al modelo global” que se estaba imponiendo.
De aquel primer tendido de redes en torno a Chiapas se abre lo que la ponente llamó “una etapa de oro” de la comunicación alternativa y del movimiento altermundista. Seattle, el Foro Social Mundial, las movilizaciones contra la Organización Mundial del Comercio. Estas redes activistas transnacionales, explicó, podían articularse “sin necesidad de crear estructuras superiores, sin necesidad de crear procesos de homogeneización o de coordinación absoluta, sin necesidad de crear liderazgos”, sino desde la misma heterogeneidad. Así se construye una lucha en común.
Giro securitario, hacktivismo y filtradores
Con los ataques del 11 de septiembre de 2001 viene, en palabras de Rovira, “el cambio radical a una política securitaria” y “la entrada en pánico de Europa”. Los marcos de derechos humanos vigentes desde el fin de la Segunda Guerra Mundial “se los cargan con esa guerra, además montada en una ficción, en una mentira deliberada”. “Las fake news ya estaban ahí sin necesidad de utilizar redes”, apuntó, operando desde los gobiernos y los medios hegemónicos. Millones salieron a las calles contra la guerra en Irak —lo que José Saramago llamó “la potencia de una opinión pública mundial”— y la guerra ocurrió igualmente.
En paralelo se consolida el hacktivismo: software libre, criptografía, cuidado de la privacidad. Los ciberpunks, recordó Rovira, ya habían advertido sobre el riesgo de los nuevos medios. Aparecen también los filtradores —Wikileaks, Julian Assange, Edward Snowden— que muestran los secretos del poder, a un costo personal enorme. Más tarde, el caso de Cambridge Analytica saldrá a la luz gracias a Christopher Wylie. Es también la década en que cualquier organización social se ve empujada, como lo describió la ponente, a “dotarse de una computadora, ponerle un modem, enlazarse, cuidar las redes” y a “crear los propios medios”.
Multitudes conectadas y la web 2.0
Con la web 2.0 —Facebook, Twitter, YouTube, Instagram— llega lo que Manuel Castells llamó la autocomunicación de masas. La cámara, la grabadora y la libreta caben ahora en un teléfono. La acción y la comunicación, en palabras de Rovira, “ya no tienen un delay, sino que están simultáneamente engarzadas”. Ella prefiere llamarle on life: “por la vida, en la vida”.
En Túnez, la viralización del gesto autoinmolatorio de Mohamed Bouazizi detona la primavera árabe. Después vienen el 15M en Madrid, Occupy Wall Street, el #YoSoy132 en México, Gezi Park en Estambul, el Pase Libre en Brasil. Son lo que Rovira conceptualiza como multitudes conectadas: “fenómenos de agregación espontánea”, entre comillas —porque detrás hay mucho trabajo previo de sedimentación—, que “ocurren en procesos de viralización de información en redes”. En ellas, la ponente identificó una “crisis de la representación”, liderazgos distribuidos y “una voluntad de democratización muy fuerte”.
Cuarta ola feminista y captura algorítmica
Rovira llama a este proceso “la feministización de la protesta social”. El #NiUnaMenos en Argentina (2015) y el #VivasNosQueremos en México (el 24 de abril de 2016) inauguran una ola feminista profundamente transnacional. El lema mexicano retoma además el verso “ni una más” de Susana Chávez, la activista de Ciudad Juárez asesinada, autora de la frase. En 2019, la performance de Las Tesis —que, contó Rovira, cuatro jóvenes chilenas crearon a partir de sus lecturas de Rita Segato— se replicó “en todos los continentes”. Temas que antes no aparecían en escena ingresaron a la conversación pública: la maternidad, el amor romántico, la violencia obstétrica, la gordofobia, las identidades trans.
Pero simultáneamente crece un backlash organizado: extrema derecha, manosfera, granjas de bots, monetización de la atención, polarización algorítmica. La Rand Corporation —think tank del Departamento de Defensa estadounidense— ya advertía en 1996, leyendo el caso zapatista, que “una red solo se combate con otra red, con una red que difame, que confunda, que ataque personas en concreto para decapitarlas”. Ese futuro, dijo Rovira, ya llegó. Hemos pasado, en sus palabras, de “una tecnopolítica orgánica” a “una tecnopolítica de determinación y de guerra”.
Una frase para llevarse
La pregunta que nos interpela
“Nos hace falta confianza, que es la base de la política. Y para poder confiar hay que sentirse que valemos para las otras y para los otros. Si no tenemos eso, nos sentimos insignificantes, y es lo peor que le puede pasar a una persona. Entonces todos estamos queriendo ser significantes, contar para algo. Y ¿cómo puedes adquirir significado? Pues peleándote con alguien, cavando una trinchera: nosotros somos los buenos, ustedes son los malos”.
Guiomar Rovira Sancho — Conferencia de cierre, Módulo I DGOPSLa salida que sugiere Rovira no es individual ni programática. Habla de construir espacios de comunidad real, de dejarnos contagiar por otras cosmovisiones, de recuperar la dimensión amorosa y vulnerable de los procesos colectivos. Y desde Europa —donde hoy enseña— reconoció con sinceridad: “extraño muchísimo México porque la vitalidad de darle importancia a otras cosas es muy notoria para mí”.
Sobre la ponente
Dra. Guiomar Rovira Sancho
Dra. Guiomar Rovira Sancho
Universitat de Girona · España | Ex-profesora UAM XochimilcoInvestigadora especializada en activismo digital, redes y movimientos sociales. Combinó durante años la investigación académica con el periodismo de campo: cubrió el levantamiento zapatista de 1994 desde Chiapas para medios europeos como El Mundo y Radio Exterior de España, y fue profesora-investigadora en la UAM Xochimilco durante más de quince años. Sus áreas de trabajo incluyen las redes transnacionales de activistas, los nuevos feminismos y los medios alternativos.
Vivió más de dos décadas en México —seis años en Chiapas y el resto en la Ciudad de México—. Como ella misma señaló durante la sesión, México es ya su segunda tierra: “es más mi tierra, viví más allá acá”. Hoy enseña e investiga en Catalunya, pero mantiene contacto sostenido con sus redes mexicanas y latinoamericanas.